Algo que me gusta de Japón es que está lleno de expresivos dibujillos y alegres mascotas, que a mis ojos occidentales en ocasiones resultan de lo más frikies y en ocasiones desconcertantes.
Como ejemplo para ilustrar esta entrada me he puesto a buscar por casa y esto es lo que he encontrado:
Caramelos del todo a cien yenes que rascan más que la lija del siete, ideales como souvenir para destrozarle la boca a tu peor enemigo.

Ilustración de un libro que tengo para el estudiar onomatopeyas.

Enchufe cabreado si le metes lo que no debes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario